TEMPE, Ariz. – Arizona State se ha familiarizado con las caras del Big 12. Jugando contra muchos de ellos. Desde los poderosos Utes hasta los Red Raiders, que son extremadamente atléticos. Este equipo conoce bien a muchos equipos y cómo juegan.
Otra vez se encuentran con otra cara diferente: las Iowa State Cyclones (4-5-4, 0-3-2) ,y en un jueves por la noche, las Sun Devils (7-3-3, 2-2-1 Big 12) sabían que tenían que ganar para aumentar sus chances de una aparición en el Torneo de la Big 12.
Las Sun Devils empatan 1-1 en un partido en el que, de verdad, pensaban que podían ganar.
En el minuto 74, la mediocampista de primer año de Iowa State, Aubrey Crawford, le jaló el cabello a Emmie Ennis, mediocampista de cuarto año de Arizona State Soccer, lo que provocó un grito de Ennis y una fuerte reacción desde el banquillo de las Sun Devils.
Crawford recibió una tarjeta roja directa, lo que intensificó la dureza de un partido ya muy disputado.
Ante las constantes oportunidades y la presión ofensiva de ASU, el entrenador en jefe Graham Winkworth no estaba satisfecho con la incapacidad de su equipo para concretar las jugadas.
“Creamos suficientes oportunidades claras y de calidad como para ir ganando tres a cero”, dijo Winkworth. “No logramos marcar los goles”.
El jueves por la noche fue la primera vez de la temporada que las Sun Devils marcaron el primer gol del partido y no lograron la victoria. La portera de segundo año, Eme McClenahan, igualó su récord personal con 10 atajadas, pero el travesaño impidió que ASU aprovechara otras oportunidades.
En el minuto 88, la delantera de tercer año, Sierra Bergen, se lanzó como Superman hacia la portería y utilizó la cabeza para desviar el centro directamente al travesaño. La fuerte caída la mantuvo en el suelo durante unos minutos, mientras varias jugadoras de las Sun Devils parecían incrédulas ante el empate 1-1.
“Nos estábamos poniendo un poco frenéticas frente al área”, dijo la mediocampista de quinto año, Peyton Marcisz. “Siempre hablamos de que tenemos un alto porcentaje de goles cuando rematamos entre los tres palos”.
Desde el momento en que las Sun Devils sabían que tenían una jugadora más que las Cyclones. Quizás deberían poner toda la presión. Eso no fue el caso.
“No creo que la tarjeta roja realmente nos haya ayudado porque, en cierto modo, había más espacio en el campo”, dijo Winkworth. “Pero no en las zonas donde queríamos tener ese espacio”.
En un partido en el que las Sun Devils comenzaron muy bien y, de verdad, tenían todo el control tras el gol muy temprano de Maya Angus.
Bueno, las Cyclones sabían que tenían que responder, y eso ocurrió cuando la mediocampista de primer año, Izzy Kapanke, recibió un pase cerca del logotipo de la horca de ASU en el mediocampo. Cuando controló el balón, varias jugadoras de las Sun Devils gritaron pidiendo que sancionara una mano, pero el árbitro no hizo sonar el silbato.
En ese momento, las Sun Devils perdieron todo el control y las Cyclones se aprovecharon de ello. Kapanke le pasó el balón a la mediocampista de tercer año, Allison Charleston, quien luego asistió a la de segundo año, Alaina Villa. Después de unos toques, Villa remató a portería y envió un potente disparo que superó a Kennedy Zorn, portera de segundo año de ASU.
“Les regalamos un gol”, dijo Winkworth. “De una forma u otra, debimos haberlo detenido”.
El empate 1-1 del jueves por la noche dejó a los aficionados con una sensación de derrota, pero las Sun Devils tendrán la oportunidad de reivindicarse ante las Cougars, que ocupan el puesto 37 en el ranking RPI.
ASU y Houston no se enfrentaron la temporada pasada, por lo que Winkworth y su cuerpo técnico están concentrados en familiarizarse con el rival, mientras intentan dejar atrás el mal sabor de boca que les dejó el partido del jueves por la noche.
“Deberíamos haber estado ganando 3-0”, dijo Winkworth con decepción. “Cometimos un error y nos castigaron por ello”.